ANTIGUA Y DESAPARECIDA PLAZA SAN MARTIN EN EL CALLAO.
ANTIGUA Y DESAPARECIDA PLAZA SAN MARTIN EN EL CALLAO.
EN EL CALLAO SE ERIGIO EL PRIMER MONUMENTO AL GENERAL SAN MARTIN.
Corresponde al Callao, el honor y timbre de orgullo, el haber sido el primer pueblo del Perú, que honro la memoria del Libertador Generalísimo don José de San Martin, el año 1901, erigiéndole un monumento en la primitiva plaza que ostentó su epónimo nombre.
Haciendo un poco de historia, se sabe que, el «Comité Patriótico del Callao», núcleo distinguido de jóvenes de la localidad, que lo fundaron en el año 1889, y uno de cuyos propósitos era mantener invicto el sentimiento patrio, resolvió en sesión del 20 de marzo de 1900, aceptar el proyecto de su organizador y presidente señor Pedro W. León, para erigir un monumento a fin de perennizar la memoria del Libertador en la plaza municipal del Callao. El «Comité Patriótico del Callao», se componía de los siguientes caballeros: Presidente, señor Pedro W. León; Vicepresidente, señor Ramigio B. Silva; Tesorero, señor Pablo J. García; secretarios señores: Alfredo L. Baldassari y Manuel A. Varela; vocales señores: Juan Merello y Roberto Mandujano.
Este Comité trabajó con todo entusiasmo y patriotismo por la realización de ese ideal, y abrió una erogación pública, con tal objeto, reuniéndose fondos con cuyo producto se encargó la ejecución de la estatua de bronce, al artista italiano, vizconde Agustín de Marazzani, Lima, calle del Desaguadero, No. 1, y la del pedestal de granito y piedra blanca de Yauli, al arquitecto peruano, señor Maximiliano Doig.
El Concejo Provincial designó en sesión de 7 de junio de 1900, la plaza del Ovalo para colocar ese monumento cuyo nombre debía sustituirse por el de San Martin: pero posteriormente se designó la plaza Independencia, y finalmente la de la Matriz, siendo colocado el 27 de Julio de 1901, inaugurándose después o sea en el 80º aniversario de la proclamación de la independencia del Perú. El monumento medía ocho y medio metros de altura: el Libertador está de pie, en actitud de hablar al pueblo, conservando la bandera Nacional oprimida contra el pecho, como pronunciando las históricas palabras, grabadas en un escudo de bronce que adorna el pedestal. Dos escudos más adornan sus costados: el argentino y el peruano y las inscripciones: «Patria» y «Libertad».— «1821 — 1901».
El día señalado para la inauguración del monumento, que el primer puerto del Perú, erigía como tributo de su gratitud al Libertador, y de admiración al preclaro guerrero que la implantó en nuestro país, la plaza principal que ocupada por fuerzas del ejército nacional encargadas de rendir homenaje ante el monumento conmemorativo. El Presidente de la República, señor Eduardo López de Romaña, llegó al Callao acompañado de sus ministros, cuerpo diplomático, miembros de las cortes de justicia, comisiones legislativas, delegaciones patrióticas y el pueblo todo de la capital que acudió a satisfacer un deber patriótico y justiciero para con el fundador de la emancipación política de aquel país.
La ceremonia empezó con el discurso del iniciador del monumento, seguido del discurso del Alcalde del Callao, el del señor Presidente de la República y el del Cónsul argentino quien agradeció los elogios hechos a su país. Al terminar los discursos, se hicieron oír los acordes del himno Nacional y Argentino, disolviéndose la concurrencia con vivas entusiastas a los países predilectos del Libertador. Eran en ese entonces, Prefecto y Alcalde del Callao, los señores Coronel Domingo J. Parra y Claudio J. Wiesse, respectivamente.
Corresponde, pues, al Callao, representado por su juventud, el orgullo de haber honrado la memoria del Libertador, antes que otro pueblo del Perú.
Tal fue el modo como el Perú, de manera tardía, pero con sincero recogimiento patriótico, glorificó al fundador de su libertad. No podía hacerse nada más grandioso en homenaje al generalísimo de sus ejércitos; pero el bronce que se erigió en las inmediaciones del antiguo Real Felipe, testigo impasible de los hechos heroicos de San Martin, atestiguaban que los peruanos mantenían vivo el recuerdo del ilustre prócer, y que no eran indiferentes a la gloria del fundador de nuestra nacionalidad.
Bien. Pasaron los años y llegó el de 1944, en que, la comisión municipal de esa época, dispuso que el monumento al Generalísimo fuese trasladado al lugar que ocupó el desaparecido Mercado de Flores y Frutas, ubicado en la intersección de los jirones: Buenos Aires y Marco Polo; actitud tan desatinada que mereció la más acre censura de la prensa y pueblo chalaco, en general.
Si bien es cierto que promueve en nuestro espíritu, sensación de pena, al ver trasladada, hace precisamente setentaisiete años, la piedra conmemorativa, a un lugar inadecuado y en donde permanece como un objeto anónimo y sin valor único. En una palabra, que dicho lugar no le corresponde, y que merece la más acre censura, repito, la comisión municipal de 1944.
La ubicación actual del monumento a San Martín, en el Callao, no es lugar digno y, desde estas columnas, hago votos porque se designe el digno lugar que le corresponde, y a donde las generaciones venideras puedan heredar el patrimonio espiritual y ancestral, virtud que albergó la conciencia cívica de los chalacos de antaño. El monumento a San Martín, concitaba en su torno, a cuanto de notable había en la provincia.
Texto del Libro: “Callao, Ante Más de un Siglo…”.
Autor: José Guerrero Oliveira.
Biblioteca Pública Municipal del Callao “Teodoro Casana Robles”.
Aporte: El Callao que se nos fue.
Administrador: Ricardo Gonzales Zapata.
Agosto 23 del 2026.
